En cada momento te siento, mi princesa… La llama que dentro de mis entrañas arde ya no puede lejos de ti estar, vida mía… fingí estar bien durante mucho tiempo, pero ahora ya no puedo, necesito oír tu voz, sentir tu pelo entre mis dedos, acariciar tu piel, y con un beso rozar tus labios…
Ahora, siendo casi un hombre, decidí seguir mi corazón, e ir a donde el destino me lleve…
“Próxima parada Rabat-central”
Sonó una voz.
El nombre de la ciudad hizo que el joven moro despertara de sus meditaciones, y reaccionara. Se levantó del asiento y fue a por su maleta. Por fin había llegado a la ciudad después de largas horas de viaje, y estaba ansioso de ir a visitarla, no por los secretos que la rodeaban, sino porque, en alguna calle de aquella inmensa ciudad, vivía un alma inocente que le había enamorado, un par de meses antes… Guiado por su instinto, decidió ir al encuentro de aquel ser tan intrigante que era su chica.
Los ruidos de la máquina que se paraba volvieron a perturbar sus pensamientos, toda la gente estaba ansiosa por bajar del tren, aunque cada uno tenía su historia, cada uno sus motivaciones, se parecían tanto a él... En la parada, vio a todas las caras alegrarse por volver a encontrar algún familiar, algún amigo, que les esperase… pero él estaba solo, sin nadie que le dé la bienvenida, ni que le acompañase. Por un instante dudó si volver a casa o seguir la aventura que había emprendido «ella te estuvo esperando desde siempre, no la desperdicies» esta frase le animó. A la salida, llamó a un taxi.
- Où allez-vous mesieur? –Dijo el taxista marroquí.
- A Hay Ryad. – Dijo melancólicamente. Ya eran casi las seis de la tarde, el cielo empezaba a oscurecerse y decidió llamarla “…” No respondía. Todavía no se pensó donde iba a dormir ni cuanto tiempo se iba a quedar, y se sintió algo estúpido por no haberlo previsto antes… Volvió a llamarla pero seguía sin responder. Durante su corta travesía, admiró con nostalgia las calles de la ciudad, vio a enamorados por los numerosos parques, y se sintió aún peor por no tenerla a su lado.
- Voila mesieur, ons est arrivé! - Dijo el hombre, orgulloso de haber llegado. El joven bajó y cogió su maleta, se despidió del conductor y avanzó un poco, no sabía donde iba y no tenía la menor idea de donde estaba. Suena su teléfono.
- ¡Hola cariño! Lo siento un montón por no haber cogido tu llamada, es que estaba bajo la ducha y… - El chico, tan solo con oír su voz, volvió a alegrarse.
- No tienes por qué disculparte, soy yo quien te ha molestado, ¿qué estas haciendo ahora? ¿Dónde estás?
- Pues nada, aquí estoy, en medio de la calle, que acabo de hacer salir el perro. ¿Y tú qué?
- ¿Yo? No nada, aquí estamos, he hecho una barbaridad… ya te contaré luego…- Se empezó a reír.
- Bueno cielito, tengo que dejarte, que ya no tengo saldo. ¡Cuídate! Estoy súper contenta, que mis padres se fueron de viaje, y me quedé sola con la chica. ¡Qué ilusión!
- Sí…- Dijo casi desinteresado, y ella le cortó. ¿Y cómo llego a su casa ahora?
Empezó a caminar por varias calles arrastrando su maleta de ruedas, escucha un ruido extraño, parecido al de un aerosol, dejó su maleta a un lado, y corre unos metros más allá… Se encuentra con un chico pintando…
- ¿Pero qué haces? – Se detuvo al leer el nombre que estaba pintando. Recuerda que hace un par de días, su novia le habló de él. El pintor se asusta, pero antes de echarse a correr, le mira a la cara, ya lo vio en algún lugar.
- Ya he visto tu cara…- El vándalo intenta acordarse.
- Mai…- Susurra el chico.
- ¡Ya me acuerdo! ¿Es tu novia, verdad? Anda ya, alégrame esa cara, seguro que te has perdido, se nota que no eres de aquí, no te preocupes, que yo te llevo a su casa en seguida. Que alegría le dará el volver a verte ¡no deja de hablar de ti! – El chico se alegró un montón, entendió que aquel chico que le dio envidia y le enfadó era un amigo inestimable, y que entendió a su novia cuando decía que le quería como a un hermano. La casa no estaba muy lejos, notó en seguida que habían llegado, porque las paredes de los alrededores estaban llenas de “grafitis”.
- Muchas gracias, hermano. – Se sintió súper feliz.
- No fue nada tío un placer, puesto que eso alegrará la carita de nuestra Mai. Echaba de menos su sonrisa pero yo no me puedo quedar, tengo un montón de cosas que me esperan. – Le dio una palmada amistosa, y se marchó.
Ya he llegado vida mía y por fin estaremos reunidos de nuevo, ya nada podrá impedirnos el amarnos con locura…No quiero nunca más alejarme de ti, tu me has enseñado lo que era el amar de verdad…Se sienta sobre el borde de la acera, cerca de un jardín que había en un terreno vacío. Admira las numerosas casas de los alrededores. Unas risas de niña interrumpen sus ensueños.
- Ya, basta, que me estas ensuciando, no, ahí no, ¡que no vuelvo a salir contigo ni a besarte! ¡Baboso! – Y continúa riéndose. Las risas continúan acercándose…De lejos se ve a un perro corriendo, y a una jovencita sobre patines por detrás, juegan sin hacer caso del mundo que les rodea, en los ojos de la chica, dulces ilusiones y anhelos…Al chico, por un momento, le pareció que su chica era feliz, con o sin él, que solo era alguien sin importancia en su vida, que tal vez, no pueda hacerla feliz…
- Mira, si te gano yo, significa que en estas vacaciones, mamá nos dejará ir a verle, si ganas tú, ¡me tendré que aguantar! – Esas palabras dejaron al chico atónito… La chica corría con todas sus fuerzas, tal una fiera que anda por su víctima, y por primera vez en su vida, logra vencer a su perro.
El chico anda con cuidado a la puerta de su casa. Y la espera.
- ¡Te he ganado! Sí señor, ¡te he vencido! – Se sintió orgullosa. – Vamos a casa, que me ha entrado sed. – Se detiene delante de la casa… Sus ojos se cruzan con los de aquel chico que la esperaba…
- Mi princesa…- Le sonrió el chico. La chica, en un impulso, salta entre sus brazos, le besa y se hecha a llorar contra su pecho…Llora y llora de felicidad… El perro se hecha a ladrar, estaba furioso, que la hagan llorar, él sabía de la vida y sabía que cuando la chica gemía y que de sus ojos brotaban lágrimas es que algo le dolía por culpa de alguien…
- No pasa nada, estoy bien, estoy feliz… - Acarició el perro detrás de las orejas, manteniendo su mano agarrada al de su chico. -¿Entramos a casa?
El perro movía la cola orgulloso de haberla hecho sonreír. Llamó a la puerta, y la niñera le abrió, sorprendida por el encuentro de aquel chico, les dejó pasar sin pedir explicaciones….
Hizo entrar al perro, y le dio de beber, se quitó los patines, y se puso las pantuflas. Encendió la televisión, mientras le pidió que la esperase en el salón, se dirigió hacia la cocina, donde hizo hervir leche. Sacó dos tazas y chocolate.
El chico, muy impaciente, entró con cuidado a la cocina, y cuando la chica no tenía nada en las manos, la cogió por la cintura, y estando detrás de ella, le besó dulcemente el cuello.
- ¿Qué estás preparando, preciosa mía? – Ella, mezcló con cuidado el chocolate con la leche, mientras él seguía abrazándola.
- Chocolate con leche, ¿te gusta a ti también, no? – Dudó un instante.
- Hecho por ti, seguro que me gustará… - Le susurró al oído. – Te eché de menos durante tanto tiempo que no se si el estar contigo es realidad o sólo una dulce ilusión…Te quiero tanto…
- Y yo… ¿Quieres que miremos el partido, no? – Cogió las dos tazas, y se marchó al salón, las depositó sobre la mesa y volvió a marcharse a buscar una manta, hacía mucho frío…Él se quedó sentado, buscando a ver, sobre que canal encontraba el partido.
Se sentó junto a él, y se cubrieron con la manta. El partido acababa de empezar, muchas veces, el chico desviaba su atención, y la miraba, seguía sin creerse que estaban juntos…Ella, tranquilamente, apoyaba su cabeza sobre el hombro de su hombre, mientras miraba el partido. De vez en cuando, le preguntaba lo que pasaba, porque no entendía mucho de fútbol. Y volvía a mirar con atención la pantalla. Y en la pausa intermediaria del partido, empezaron a charlar.
- Todavía no sé donde iré a dormir, quizás en casa de la amiga de mi madre, o en la de algún amigo…tendré que irme dentro de poco así que mañana nos vemos ¿no? – Le dijo algo preocupado.
- Sabes…mis padres volverán pasado mañana, y mientras tanto, la casa está vacía… si no te molesta mucho puedes quedarte conmigo…por mi no hay ningún problema.- Le sonrió.
- No sé si se hace tía. – Dijo pensativo.
- ¡Si te digo que no pasa nada! En serio, será un placer tenerte al lado. – Y se echaron a reír juntos.
Se sintieron muy felices de poder entenderse tan bien. La segunda mitad del partido acababa de empezar, pero no siguieron muy bien, el chico se estaba imaginando cómo se lo iban a pasar, y la chica simplemente en que le gustaría estar junto a él para siempre… El partido terminó, el Madrid había ganado, y eso contribuyó a su felicidad. Bajaron a la habitación de la chica, y se sentaron sobre la cama, empezaron a charlar de nuevo, mientras él hablaba, buscaba sin parar sus ojos pero en cuanto los encontraba, se perdía en el infinito, y ante la incapacidad de leer a través de ellos, dejó que su mirada se pierda en la nada…
Ella sintió su melancolía e instintivamente, le besó apasionadamente, él se dejaba guiar, le acariciaba dulcemente la piel mientras fusionaban los cuerpos entre las sabanas de lienzo dorado… Beso tras beso, su afán aumentaba, se amaban hasta más no poder, y todo el resto no les importaba, los dos se entregaban al máximo por mantener aquello que juntos habían forjado, era el amor más potente que nuestro padre había creado, aún más resplandeciente que el de Adán y Eva, y más ardiente que el de Romeo y Julieta…
Tras haber recibido el calor de su amado le entró ensueño, y mientras él la acariciaba, quedó dormida entre los brazos de aquel que tanto amaba… Nunca las mantas la habían calentado, pero ahora que le tenía al lado el frío que la poseía se alejó. Mientras ella dormía, la tentación de tocar lo que no debía se apoderó del chico, la inocencia de la que a su lado dormía era impresionante, confiaba en él al punto de dormirse a su lado, dejando su cuerpo a disposición de cualquier paranoia. Se detuvo, algo le impedía aprovecharse del momento, sabía que si lo hacía ella perdería toda la confianza que le tenía, y estaba seguro de que no podría volver a verla nunca más, y la amaba en exceso para dejar que se produzca eso…
Mientras dormía, en sus numerosos suspiros decía y repetía su nombre… entonces, él le sonrió y la acarició con ternura…” te quiero mi bebé”
- Yo también te quiero…- Quedó impresionado. Hasta en su sueño más profundo le sentía…Ella tomó su mano y la depositó sobre su pecho, sonrió ligeramente, mientras la agarraba con todas sus fuerzas, temiendo que se alejara… – No te vayas, te necesito a mi lado…
Él en un impulso la abrazó, nunca había sentido tanta ternura por alguien…Terminó durmiéndose, seguía agarrando su mano contra su pecho, mientras intercambiaban calor toda la noche…
A los primeros rayos del sol, la joven se despertó, y viendo que su amado seguía durmiendo, aprovechó del momento para preparar el desayuno que le trajo a la cama… Desayunaron juntos, pero no hablaron del ayer…Eran cosas que no se expresaban con palabras...
